Mar del Plata

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La tormenta fue tan sorpresiva como violenta y todos corrían buscando refugio, el cual no siempre fue útil, ya que cuando uso la palabra violencia no lo hago de manera metafórica, sino literal. Pero después de toda tormenta (aquí los optimistas siempre tienen razón) llega la calma. Las nubes poco a poco comenzaron a ser tragadas por el mar, por usar una certera expresión local y todos, poco a poco, mojados por el agua del mar o de la lluvia, salieron de sus refugios momentáneos.

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El ángel de la Soledad

febrero 2017 (10)

Pasé por allí buscando otra cosa; pero esa flor solitaria atrajo mi atención. No parecía caída de un ramo al pasar ni tampoco parecía haber sido dejada porque sí. Su soledad de flor no hacían pensar en un pariente o familiar que se acercó a esa tumba que el tiempo ya había empezado a corromper, pero su ubicación central indicaban una mano y una razón. Tal vez conmovido por el ángel solitario o por el mármol roto, otro caminante de ese cementerio quiso simplemente romper la monocromía de un gris que todos sabemos eterno.

 

Ruinas de Chan Chan

febrero 2017 (9)

Delicada como el cristal, las ciudad precolombina de Chan Chan es la ruina más antigua que se conoce construida completamente de adobe. El viento y el aire desgastan el frágil material y se hace necesario cubrirlas en la  medida de lo posible, además de una constante manutención. También se hace necesario protegerlas de las mismas personas, quienes suelen escribir en las paredes antiguas estúpidas declaraciones de amor o recordatorios inútiles de quién estuvo allí. Como siempre, como síntesis de la humanidad, siempre hay uno que destruye y uno que construye. Benditos sean éstos últimos.

Flores, Guatemala

febrero 2017 (8)

De un lado, el lago Petén Itzá; del otro, la inundación; en medio, una línea de piedra que alguna vez fue una barricada, el límite entre la naturaleza y el hombre, el que ahora sólo puede observar a lo lejos y aprender que el mundo, el tiempo, los recuerdos, son siempre de agua.

Quiroga, Michoacán

febrero 2017 (7)

En la Parroquia de San Diego de Alcalá, el techo artesonado de la iglesia exhibe colores brillantes y figuras sencillas alusivas a pasajes de historias religiosas, como si fueran dirigidas a mentes simples e infantiles, tal vez pensadas en los ojos de los puréchepas. No cabe duda de que si esa fue la idea, tuvieron éxito en su aplicación; pero cuando vi que dentro de la parroquia había un altar improvisado con ofrendas de palmas tejidas y maíz, me dije que la victoria, después de todo, no fue absoluta y que algo de los vencidos penetró profundamente en los vencedores.

Javier Marín en Morelia (otro ángulo)

febrero 2017 (6)

Esto es lo que dije hace cosa de un mes y que hoy ratifico: «Así deberían vestirse las calles de todas las ciudades pero, ante la imposibilidad de que esto vaya a ocurrir alguna vez, lo mejor es ir armado con el propio arsenal de estatuas, imágenes, poemas o lo que sea necesario para engalanar cada sitio por el cual vayamos a pasar. A veces tenemos que ser los creadores activos de la belleza con la cual nos vayamos a cruzar e ir colocando las cosas en su lugar, por importancia y necesidad».

Machu Picchu, Perú

febrero 2017 (5)

Ya se ha dicho tanto sobre Macchu Pichu que intentar (tan sólo intentar) decir algo original es una tarea totalmente inútil. ¿Qué hacer entonces? ¿Apelar a lo íntimo o a lo personal? Eso es doblemente inútil: eso también ya se ha dicho y, además, uno no es tan diferente a los demás como para poder sacar de allí algo que merezca la pena. ¿Entonces, qué? Entonces nada; sólo decir Macchu Pichu; y con eso alcanza.

Como las abejas

febrero 2017 (4)

No todo exceso es malo. A veces el exceso de luz, por ejemplo, nos permite creernos artistas, al menos por un momento. Me han dicho que las abejas pueden llegar a ver así y más allá todavía. ¿Cómo serán los colores que no podemos ver?

Fuego

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El hombre de fuego, de José Clemente Orozco, adorna la cúpula del Hospicio Cabañas, en Guadalajara, Jalisco; y representa al mundo prehispánico y sus rituales primitivos. La admiración que provoca basa en la conexión entre ese arte que sigue siendo un llamado vital con el espectador reflejado y sacudido por la obra. ¿Qué nos sucederá si dejamos que se apague ese fuego que nos impulsa y moviliza?